es la bóveda eclipsada del pie.
Dime si no,
¿qué es ese arco que surca
lo inexplorado y nunca expresado?
Si en su corazón interior
puedes fundar una religión
de tinta y versos
y susurrarles una promesa:
que después de escribirlos,
los desescribiré
...aún tu risa me impedirá
retornarlos a su virginidad.
Es la inocencia, tú,
la de no aceptar que pensarlo
ya es morder lo prohibido:
una sensibilidad una vez imaginada
escala por toda tu pierna,
desde debajo hasta aquellas promesas
de lunas de miel hoy eclipsadas
por la perversión de desear
que escriba
sobre tu inocencia perdida.