Tiene la fuerza
de los infinitos infiernos,
pero su cielo
es corazón en espiral
y arden
sus
infinitos
Infiernos
dentro de ella.
Hoy y Ayer son
Tiempo o Testigo
que ya la observan:
Contingencia;
Ella es calor aporía
y cada carmín
no es sino despedida
de violeta distancia.
Ella es aporizar
besos con no-tiempo
y tormentas.
de los infinitos infiernos,
pero su cielo
es corazón en espiral
y arden
sus
infinitos
Infiernos
dentro de ella.
Hoy y Ayer son
Tiempo o Testigo
que ya la observan:
Contingencia;
Ella es calor aporía
y cada carmín
no es sino despedida
de violeta distancia.
Ella es aporizar
besos con no-tiempo
y tormentas.
Dime,
si recitaste instantes
debajo de un tiempo
que está sobre ti,
qué inalcanzable será
la brújula que crees versar,
¡qué no sabrás!
y aún creerás
que permanecerá,
tú (y Su) Nunca
amor aporético:
¿amor?
si recitaste instantes
debajo de un tiempo
que está sobre ti,
qué inalcanzable será
la brújula que crees versar,
¡qué no sabrás!
y aún creerás
que permanecerá,
tú (y Su) Nunca
amor aporético:
¿amor?
La tormenta me aguarda
siempre, delante,
en cada sentido posible.
Tiempos de corazón
de quien su sombra no rehuye.
Si son mis reflejos
los que detrás dejase,
estelas de un espejo
que atravesare sin besarlos:
los tuyos, sin rozarlos.
Hoy rocío sobre mis ojos,
mas detrás de la historia
queda un ayer,
espejismo de un mañana:
horizonte que nunca cruzaré.
El osado
iza la bandera,
y es timón
cuando quiebra sus brazos;
se conoce mortal,
nunca más allá
de tus tinieblas.
Mas cruza su futuro
el que no lo advierte,
y si lo sobrevive,
sus nieblas versarían:
la aporía de tus labios
con navíos abordados.
Cúspide de un ciclón
late el corazón pirata:
ojo del huracán
oye su eco retumbando,
sobre un viento sin centro,
en todo destino posible,
detrás, siempre
la tormenta quedará.
[El poema ahora
se recita al revés]
La tormenta quedará
detrás, siempre,
en todo destino posible,
sobre un viento sin centro
oye su eco retumbando,
ojo del huracán
late el corazón pirata:
cúspide de un ciclón
con navíos abordados.
La aporía de tus labios
sus nieblas versarían:
y si lo sobrevive,
el que no lo advierte,
mas cruza su futuro
de tus tinieblas.
Nunca más allá
se conoce mortal,
cuando quiebra sus brazos;
y es timón:
iza la bandera,
el osado.
Horizonte que nunca cruzaré
espejismo de un mañana:
queda un ayer,
mas detrás de la historia
hoy rocío sobre mis ojos,
los tuyos, sin rozarlos.
que atravesare sin besarlos:
estelas de un espejo
los que detrás dejase,
si son mis reflejos
de quien su sombra no rehuye.
Tiempos de corazón
en cada sentido posible.
siempre, delante,
la tormenta me aguarda.
siempre, delante,
en cada sentido posible.
Tiempos de corazón
de quien su sombra no rehuye.
Si son mis reflejos
los que detrás dejase,
estelas de un espejo
que atravesare sin besarlos:
los tuyos, sin rozarlos.
Hoy rocío sobre mis ojos,
mas detrás de la historia
queda un ayer,
espejismo de un mañana:
horizonte que nunca cruzaré.
El osado
iza la bandera,
y es timón
cuando quiebra sus brazos;
se conoce mortal,
nunca más allá
de tus tinieblas.
Mas cruza su futuro
el que no lo advierte,
y si lo sobrevive,
sus nieblas versarían:
la aporía de tus labios
con navíos abordados.
Cúspide de un ciclón
late el corazón pirata:
ojo del huracán
oye su eco retumbando,
sobre un viento sin centro,
en todo destino posible,
detrás, siempre
la tormenta quedará.
[El poema ahora
se recita al revés]
La tormenta quedará
detrás, siempre,
en todo destino posible,
sobre un viento sin centro
oye su eco retumbando,
ojo del huracán
late el corazón pirata:
cúspide de un ciclón
con navíos abordados.
La aporía de tus labios
sus nieblas versarían:
y si lo sobrevive,
el que no lo advierte,
mas cruza su futuro
de tus tinieblas.
Nunca más allá
se conoce mortal,
cuando quiebra sus brazos;
y es timón:
iza la bandera,
el osado.
Horizonte que nunca cruzaré
espejismo de un mañana:
queda un ayer,
mas detrás de la historia
hoy rocío sobre mis ojos,
los tuyos, sin rozarlos.
que atravesare sin besarlos:
estelas de un espejo
los que detrás dejase,
si son mis reflejos
de quien su sombra no rehuye.
Tiempos de corazón
en cada sentido posible.
siempre, delante,
la tormenta me aguarda.