el atrevimiento o la imprudencia,
a veces, no son más que una pulsión emotiva:
un texto, una canción o una persona
capaces de absorber su entorno
y dirigirlo hacia dónde ellos desean.
A ellos pertenece el futuro;
son nómadas sin hogar
y aún son la emoción del colectivo.
Por eso no veo otra forma de propagar ideas
que envolviéndolas en todo lo anterior.
Quizá hablo de arte.
Quizá de música.
O quizá de ti.