lo somete a un pacto
de la noche con la noche,
y su marca sobre el otro.
El mapa no es pulmón
—lo respira;
ni el país, frontera
—lo realiza;
ni la ciudad, corazón
—lo late.
Si las tuviera,
—mapa, país o ciudad—,
porque todas se le parecen
al despertarlas
de su[s] sueño[s].
Si no los tuviera
—sueños—
vida de estrellas bajo cielo y
—respírala—
ella descalza,
—realízala—
de sol desnuda,
—látela—
vestida de luna.