Poemas Prohibidos de Kafka III

Un mundo para desnudar su deseo,
    para condenarlo
            y poder reclamar su alma,
    y desarfiarla, a ella:
           sin tocarla,
           sin rendirla,
           sin deshacer la cama,
           sino la mente;
       ambas desechas
       a merced del tiempo.
Las flores brotaron,
    todas y cada una de ellas,
    y aun así
    ella quiso que mis palabras
    muriesen en mi boca.
  
Una promesa violeta:
     dos mares y una estrella escarlata;
     dos fríos con textura granate;
     el matiz de la inocencia
     una vez desvestida;
     la naturaleza del final del tiempo
     revelada y rebelada
     contra su propio principio.

Lloviendo la mente entre las sábanas,
el cielo deshecho bajo su piel
por la mano que adiestra la rosa
                en espina:
                    en corte que rehace tu mundo.

Dentro yace lo que desarma su voz:
    que el agua no es rosa ni violeta,
    tú, a tientas, palpando;
    tú, a tientas, tanteando;
    pero tus sombras te empujan
    hasta el filo de lo que presientes
    o que ya está aquí?
Poemas Prohibidos de Kafka III ·