Poemas Prohibidos de Kafka IV

Tu nombre en mis hombros;
alrededor de tu cintura,
    el próximo delito.

Amantes,
ellos, sus gargantas
      sobre la mesa cortadas
  presenciando la eterna
      recurrencia de un romance.

Mi batalla, sobre tus ojos;
Tu, alzando mi guerra
    más allá del eco de las sombras.

Amantes:
    celos estelares hechos de
          corazones estrellados en añicos,
    cristales forjando
          la gramática de la derrota,
    cortando a través del río
          de los caídos;
    e invocar un teatro
          sin destino ni victoria;
    sus cortinas se abren,
          y abren un nuevo espectáculo.

Pero aquí,
      en mi mundo,
  todos son enemigos,
  aman y odian;
en el tuyo,
  mitad amor y mitad odio.

Entonces,
  ¿qué cristales serán
      los que corten la mesa de dos
      que nunca mueven para perder?
Si nosotros no derramamos
      nuestra sangre,
      sino la del otro.

Tú,
  a quien no puedo ganar ni perder,
y aún tu voz recompone fragmentos
  de un eco que grita
  dos destinos contrarios:
    conquistar y rendirse,
    prevalecer y caer,
        ambos,
          en el mismo suspiro.

Y, finalmente, confesarlo:
    tus amantes
          —son todo lo que deseo.
Poemas Prohibidos de Kafka IV ·