Él a la otra Ella (Óleo de Celos II)

El vértigo de tus labios
es la tentación del poema
que desea besarlos y
    c
        a
          e
            r
              l
                o
                  s;
lejos, la luna, recelosa,
envidiando la constelación
de tus lunares.
Yo, escribiéndolos,
y de puntillas versarte;
tú, queriendo que los confiese:
que estas letras son
tinta diluviando
del aroma de tu carne
chocando contra mi carne;
que, siendo yo
más alto que tú,
mi altura se postra ante tu mirada
y sitúo este poema de puntillas
para observarnos entre sombras,
porque lo merecen tus ojos, negros,
confiándoles los míos,
oscuros como los tuyos,
y desnudándose
en esta segunda vez,
poeta:
que ya no sé si eres tú,
de nuevo tus labios,
u otros distintos,
o los míos repitiendo
el maldito placer de besarte
con todo tu nombre.
Él a la otra Ella (Óleo de Celos II) ·