es el comienzo de lo que ya no es.
Si también nos distanciamos en el tiempo,
lejos de él,
comprenderemos su final:
que ya estaba siendo escrito,
muy profundo, en nosotros, hacia su ruina.
Y comienza su recuerdo:
aquello que dejó de ser
cuando leemos la sombra
de un reflejo que se desvanece
hasta volverse negro vacío;
el negro más oscuro
sin retorno posible.